Rudolf Diesel nació en París, ciudad a la que su familia había emigrado desde Alemania. Estudió en Inglaterra y, posteriormente, se graduó como ingeniero en la Politécnica de Munich, donde fue discípulo del inventor de la nevera, Carl von Linde, para cuya empresa trabajó después como empleado. Desde 1893 hasta 1897 trabajó para el grupo alemán Krupp, concretamente en la prestigiosa compañía MAN AG que por aquel entonces ya se dedicaba a fabricar motores. Rudolf Diesel se consideraba un teórico social. Escribió una obra que recogía su visión de la empresa, Solidarismus.
En su tiempo libre Diesel trabajaba en el
desarrollo de un motor que fuera más eficiente que los que existían en la época, los cuales requerían aplicar externamente el encendido a la mezcla interna de aire y combustible.
Diesel consiguió que
el encendido se produjera internamente: comprimiendo el aire en el interior del cilindro y
calentándolo de tal manera que el
combustible, que se pone en contacto con el aire justo antes del final del período de compresión,
se encendiera por sí mismo. En
1892 terminó su diseño y un año más tarde recibió la
patente del motor que lleva su nombre. Su aportación supuso enormes ventajas:
motores más pequeños y más
ligeros que los existentes hasta la fecha, al margen de que
no requerían la utilización de una fuente adicional de combustible para el encendido. Asimismo, su motor corría con una
eficiencia teórica del 75 % en comparación al 10% que conseguían los motores de vapor tradicionales. Diesel ganó rápidamente mucho dinero con su patente.
Los motores diésel actuales
siguen basándose fundamentalmente
en su invento original.